Imagínate que hablo de un equipo de fútbol.
Imagínate que es un equipo modesto que lucha codo con codo con un gigante. Pero imagínate que ese equipo ha conseguido formar una plantilla de gente joven, con calidad, con ganas de comerse el mundo, con espíritu ganador, sin miedo, con fuerza. Imagínatelo.
Imagínate que encima ese equipo tiene la suerte de que llegan jugadores nuevos, chavales de la cantera. Gente preparada, con toda la ilusión del mundo,con ganas de comerse el mundo a bocados. Imagínatelo.
Imagínate ahora que esa plantilla, veteranos, maduros, jóvenes y novatos forman un grupo al cual su cuerpo técnico, directiva y presidente no les dejan desarrollar todo su potencial. Imagínate que piden entrenar más y su entrenador les dice que no, que con cumplir el expediente de salir a trotar media hora ya vale. Imagínate que esa plantilla pide jugar contra el megaequipo rival sin complejos, de tú a tú, porque saben que de diez partidos ganarán seguro tres, pero la directiva cree que no merece la pena intentarlo, que buscar una derrota honrosa ya es suficiente.
Imagínate esos jugadores que no pueden centrarse en jugar al fútbol, que es lo que saben hacer, porque tienen que preocuparse si habrá camisetas o balones, si tendrán sitio para aparcar el coche al llegar al estadio. Imagínate a esos jugadores a los que los mandatarios de otros clubes rivales les dedican elogios por su rendimiento en precarias condiciones, pero a los que desde su club nunca les han dicho una palabra de aliento, imagínatelos a todos perdidos sobre el cesped porque no hay quien les dirija, quien les diga hacia dónde tienen que atacar ni como hacerlo. Imagínate ese cuerpo técnico tan inútil que, partido a partido, entrenamiento tras entrenamiento, son los propios jugadores los que tienen que diseñar las tácticas y el trabajo diario.
Imagínate a esos jugadores nuevos, todos ellos de calidad y con hambre, enclaustrados en el fondo del banquillo, utilizados todos únicamente como recogepelotas. Imagínate en qué queda su ilusión con el paso de los días.
Imagínate esa directiva que pasa absolutamente de todo. Peor aún, no quieren darse por enterados, porque saben perfectamente que es lo que hace que ese equipo no rinda pero no toman cartas en el asunto. Imagínate a ese presidente que lo mira todo desde las alturas sin atreverse a abrir la boca.
Imagínatelo. Imagínate además que se dé la circunstancia de que a los únicos que les importe que el barco se vaya a pique sea a los jugadores, que son los que más tranquilos deberían estar. Pero son los más involucrados, los que más sufren ante la injusta situación que sufre. Los que se dan cuenta de que con un poquito más de ayuda y orden de arriba ese equipo podría ser de UEFA segura y Champions probable, porque hay material humano válido de sobra.
Imagínatelo. ¿Te lo has imaginado? Pues ese equipo de fútbol es una empresa y en esa empresa trabajo yo.
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1 comentario:
Que puedo decirte que no sepas sobre ese equipo de fútbol... te habla el Salinas del equipo, el torpe, el que hace lo que puede en medio de tanta estrella (me refiero a determinada gente de Gasteiz, los rivales, no a los compañeros de equipo... Y si no hay ni para botas, qué hacer... Seguir jugando y obedecer al entrenador...
Por cierto, entra en mi blog http://manugonzalez.blogspot.com e increpa lo que quieras o lo que puedas... saludos
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